Cómo redimensionar una imagen sin perder calidad
Cuando intentas redimensionar una imagen, suele pasar algo muy típico: la haces más grande… y de repente se ve borrosa o pixelada. O la haces más pequeña, la subes a la imprenta y te dicen que no tiene calidad suficiente para imprimir. El problema casi nunca está en el programa, sino en entender bien cómo funciona el tamaño de una imagen.
Qué significa realmente redimensionar una imagen
Antes de tocar nada, conviene tener claras tres ideas sencillas:
1. Las imágenes tienen píxeles
Una imagen digital está formada por pequeños puntos de color: los píxeles.
Por ejemplo: 3000 x 2000 píxeles.
- Si estiras demasiado esos píxeles, se ven cuadrados.
- Si los comprimes mucho, puedes perder detalle.
2. No es lo mismo tamaño en píxeles que tamaño en centímetros
En pantalla solemos pensar en píxeles, pero para imprimir hablamos en centímetros y resolución.
- Tamaño físico: por ejemplo, 10 x 15 cm.
- Resolución: cuántos píxeles hay por cada centímetro o pulgada (ppp/dpi).
Para que una imagen se vea bien impresa, suele recomendarse una resolución alta (por ejemplo, 300 ppp).
3. Redimensionar no es solo “estirar”
Cuando redimensionas una imagen puedes:
- Cambiar solo cómo se interpreta el tamaño (misma cantidad de píxeles, otros cm/dpi).
- O recalcular píxeles (el programa inventa puntos nuevos o elimina).
Lo segundo es lo que, si se hace mal, hace que la calidad caiga.
Cómo redimensionar una imagen sin perder calidad (o perdiendo lo mínimo posible)
Si vas a imprimir la imagen
Cuando la imagen está pensada para imprenta (carteles, flyers, tarjetas…), es importante mirar:
- Tamaño final de impresión (por ejemplo, 10 x 10 cm, A5, A4…).
- Resolución: lo más habitual son 300 ppp para que se vea nítida.
Pasos básicos:
- Abre la imagen en tu editor (Photoshop, GIMP, etc.).
- Busca la opción de Tamaño de imagen.
- Marca el tamaño en centímetros y la resolución (por ejemplo, 300 ppp).
- Comprueba cuántos píxeles tiene en total.
Si al poner 300 ppp el programa te dice que la imagen se queda muy pequeña, quiere decir que no tienes píxeles suficientes para imprimirla grande sin perder calidad.
En ese caso, es mejor:
- Imprimirla más pequeña.
- O partir de un archivo original de mayor resolución (por ejemplo, una foto de cámara, no una imagen descargada en pequeño de Internet).
Si solo la necesitas para web o redes sociales
Para pantalla, no hace falta tanta resolución como en imprenta.
- Web, blogs, tiendas online: suele bastar con 72–150 ppp.
- Redes sociales: importa más el tamaño en píxeles que la resolución.
Al redimensionar una imagen para web:
- Piensa el ancho máximo donde se verá (por ejemplo, 1200 px de ancho para un banner).
- Cambia el tamaño en píxeles (sin pasarte a lo grande para no pesar demasiado).
- Mantén la proporción de la imagen (no la deformes).
Así consigues un archivo ligero y con buen aspecto en pantalla.
Evita estos errores al redimensionar
- No agrandes mucho una imagen pequeña esperando que se vea perfecta. Si la imagen original es pequeña, no hay milagros.
- No cambies solo la resolución sin mirar los píxeles: poner 300 ppp a una imagen minúscula sobre el papel no la convierte en alta calidad.
- No deformes la imagen: siempre mantén el bloqueo de proporciones para que no se aplaste.
Y si necesito usar la misma imagen para web e impresión
Lo ideal es partir siempre de una versión grande y de buena calidad, y desde ahí:
- Crear una copia optimizada para web (menos píxeles, menos peso).
- Mantener el original para imprenta (alta resolución, sin compresión fuerte).
De ese modo no tienes que elegir entre “se ve bien en pantalla” o “se ve bien impresa”.
Si quieres redimensionar una imagen para usarla en carteles, flyers o cualquier producto impreso, puedes preparar tus archivos siguiendo estas ideas y, si tienes dudas, apoyarte en una imprenta online como Publiprinters. Contamos con un departamento de diseño gráfico que podrán ayudarte a diseñar. Puedes revisar tus diseños gráficos antes de imprimir para comprobar que el tamaño y la resolución son adecuados, y así te aseguras de que lo que ves en pantalla se convierta en un material impreso nítido y profesional.



